Dedicado a: Jim
Con tantos versos estrujados en un bolsillo, caminaba lento el poeta debajo de la lluvia, en esa noche oscura y silenciosa donde no hubo más música que los gemidos del cuerpo poseído.
Se olvidó por un momento de aquel pendejo, que nunca recibió su beso de despedida, y de aquel loco que con la camisa al hombro caminaba hacia el taxi que lo esperaba en la esquina.
Pensativo en el asiento delantero, ahora iba el poeta, entrelazando los apasionados versos que a su musa dedicaría. Tejiendo entre el mantel de nubes pequeñas lucecitas blancas y estrellitas.
Mientras que el hombre, ególatra y narcisista, le mostraba una sonrisa de oreja a oreja al atónito taxista. Iba perdido en sus pensamientos el poeta. Iban el y su grupo a dormir en una cama vacía.
Con tantos versos estrujados en un bolsillo, caminaba lento el poeta debajo de la lluvia, en esa noche oscura y silenciosa donde no hubo más música que los gemidos del cuerpo poseído.
Se olvidó por un momento de aquel pendejo, que nunca recibió su beso de despedida, y de aquel loco que con la camisa al hombro caminaba hacia el taxi que lo esperaba en la esquina.
Pensativo en el asiento delantero, ahora iba el poeta, entrelazando los apasionados versos que a su musa dedicaría. Tejiendo entre el mantel de nubes pequeñas lucecitas blancas y estrellitas.
Mientras que el hombre, ególatra y narcisista, le mostraba una sonrisa de oreja a oreja al atónito taxista. Iba perdido en sus pensamientos el poeta. Iban el y su grupo a dormir en una cama vacía.


1 comentarios:
Natural, estetico... me gusta.
Gracias por la dedicatoria
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